Hoy pasé buena parte de la tarde jugando solo, como ya se ha hecho costumbre y me puse a reflexionar sobre la importancia que ha tomado el multiplayer en los videojuegos últimamente, así que, aquí les va esta entrada.
En mi infancia el cooperativo o competencia era lo menos raro en los videojuegos, basicamente si había un player 1 había un player 2, las arcadias tenían dos mandos, incluso las había con cuatro y todos eramos felices. Pasó el tiempo y empezaron a hacerse juegos en solitario, la proliferación de RPG, los FPS que el modo historia era single player y la mayoría sin multiplayers. Luego, cuando el poder de procesamiento lo permitía (y el hardware) había juegos que se necesitaba reunir a 3 o más de tus amigos para una reta épica de 4 personas, pero en la misma sala.
Actualmente, se puede jugar online, lo cual vino a desplazar la limitante de tenerte que reunir con tus cuates, incluso puedes hablar con ellos al mismo tiempo, pero, ¿es igual?, claro que no. Pero igual, aún existen juegos que requieren ser jugados en solitario porque no tienen modo cooperativo o posibilidad de comunicarse por internet. Esos juegos que disfrutas tu solo, sin necesidad de nadie más, estoy hablando de God of War, Heavy Rain, Metal Gear Solid o en mi caso Mirror’s Edge, donde eres tu contra el mundo y la satisfacción no se comparte con nadie.
Actualmente muy pocos juegos pueden triunfar a base de esto, se necesita un gameplay sólido, una historia envolvente y/o un replay value alto, pero aquellos que lo hacen son grandes títulos que te pueden salvar de esas tardes aburridas donde todos decidieron salir y no invitarte. Creo que más de alguno tiene uno de estos títulos y de vez en cuando se dan sus tardeadas anti-sociales para obtener logros, sacar más puntos o simplemente partir algunos craneos, es muy satisfactorio lograr algo de esto por ti mismo y creo que aquí resalta mucho el que tan dedicado eres a los videojuegos… ya no solo es hardcore y casual, ahora agreguen social y alone gamer a las categorias.
Voy a implantarle una idea en su mente, si yo le digo: “No piense en elefantes”, ¿en qué esta pensando?
Inception (El Origen, como le pusieron en español) es la nueva película del director Christopher Nolan, con Leonardo DiCaprio. En fin, los detalles los consultan en la Wikipedia, vamos a hablar de la historia y el sabor de boca que me dejó esta película. Cuidado spoilers.
¿Vale hacer comparaciones con esta película y alguna otra? Sí, tal vez, he escuchado que la comparan con The Matrix y 8 1/2. Personalmente no puedo compararla con ninguna de las dos, la primera no se parece y la segunda no la he visto. He tenido la oportunidad de ver la película 2 veces y eso se torna un poco más interesante así que serán 2 experiencias las que relate a continuación.
Primera vez:
Para ser sincero, solo había visto un par de veces el trailer y no me llamaba mucho la atención, después del revuelo que se creo en Twitter decidí ir a verla. Al principio me pareció una película de acción, que si la comparamos con The Matrix (como yo pensaba en esta primera ocasión) no tiene mucho que hacer. Sin más rodeos la película te cuenta exactamente de qué trata, no han pasado 10 minutos cuando ya sabes que todo se trata de un sueño, que es inducido por otras personas y que varias pueden estar en él. A lo largo de la película (como en toda película con un concepto elaborado), te explican las “reglas” de ese sueño inducido, el cómo es que la mente trabaja más rápido cuando estás dormido y cómo es posible manipular la física en el mundo de los sueños.
El concepto no es muy complicado, pero hay muchas cosas que lo ligan con la realidad que seguramente más de uno hemos sentido al soñar, por ejemplo, para despertar debes morir en el sueño o debes tener la sensación de que estás cayendo, también puedes darte cuenta de que estás soñando al tratar de recordar cómo es que llegaste al lugar donde estás y no sabes. Todas estás cosas producen en el espectador una sensación de “es cierto, eso me ha pasado”. Conforme avanza la película la trama se complica y la historia de fondo del personaje principal (Cobb) se va descubriendo poco a poco, hay acción, tensión y efectos especiales para tirar para arriba.
En esta primera vez me sorprendió más el hecho del Cómo contar la historia que el Qué hay que contar. Hay ocasiones en que ya no sabes si estás viendo un sueño o la realidad de las personas y al momento de anidar sueños (soñar dentro de un sueño) es cuando se vuelve una película tensa. El final es por demás emocionante, los últimos 4 minutos de la película el actor logra un total desconcierto en nosotros, no sabemos qué esta pasando, la película estaba en un punto que entendíamos, de repente vuelve a la realidad totalmente desconcertado y de lo más tranquilo, cómo si ese fuera el final de una misión cumplida, pero al momento de comprobar si esa realidad era un sueño, la película termina, dejando a todos en la sala con un “Ahhhhh” en la boca.
Es esa clase de finales que no es necesario explicar, te das cuenta que pasa a segundo término, no importa si era un sueño o no, incluso, al personaje no le importo si estaba soñando o no, él encontró lo que buscaba, fuera o no un sueño. El hecho de revelar la verdad sobre las últimas imágenes que vimos no aportaba nada a la historia y restaba puntos a todo el concepto en general. Es uno de esos finales que están para discusión con un simple ¿Sí o No?
Segunda vez:
La segunda vez que la vi, fue después de leer un review (este) donde comparaban la película con una película sobre hacer películas. Incluso, el mismo Leonardo DiCaprio la comparó con 81/2, más allá de compararla con The Matrix. Así que la segunda vez que fui a verla me dediqué a observar detalles desde esta perspectiva.
Es sorprendente como adquiere un nuevo significado la película, sí, estoy viendo la misma historia, pero ya no me enfoco en los sueños, en lo que el director trata de transmitirnos si lo que estamos viviendo es un sueño o no, me enfoco en la historia de Mr. Cobb, tomandolo en cuenta como un Director de cine, sí, así, como un director de cine. La lucha por volver a la realidad, todo lo que pierde por confiar en su inspiración (su esposa Mal) que a veces esta, a veces no y solo se convierte en un problema, su arduo trabajo por convencer a Fischer (el público) de inducirlo a su sueño y hacerle creer que es parte de él, también debe cumplir con su deber con Saito (las casas productoras) quienes tienen el dinero y han puesto todos los medios para que se logren, pero todo esto no lo puede hacer solo sin un equipo detrás de él para crear toda la magia del sueño.
Todo encaja perfectamente, incluso las frases que al parecer no tienen mucho sentido, como la de Mal: “¿Sabes lo que se siente ser una amante?”, que en el contexto de la historia no tiene cabida, pero que si la imaginan como una musa, se darán cuenta que el director tiene que elegir entre hacer exactamente lo que él desea (seguir a su musa) o darle gusto al público (terminar el trabajo de Fischer), muchas veces se trata de escoger a los dos, pero como vimos en la película es muy difícil.
Siendo un poco más comparativos, esta película es una película dentro de otra, como la propia historia. Por encima es una película de acción con un concepto “único”, pero conceptualmente es otra historia muy diferente y si le buscamos un significado religioso o mitológico, seguro lo encontramos (Ariadne el nombre de uno de los personaje, quién diseña los laberintos, pertenece a la mitología griega, ella ayudó a Theseus a vencer al minotauro en su laberinto).
El origen es una película “artística” mezclada con Hollywood, creo yo que ahí radica el éxito y la buena recepción que ha tenido. Me están convenciendo para ir una tercera vez a verla, pero me gustaría buscarle (o rebuscarle) otro significado, para verlo desde un punto de vista diferente y ver si es posible tener otro sueño, dentro de un sueño, dentro de un sueño.
Acabo de llegar del cine después de ver The Karate Kid, la nueva versión con el hijo de Will Smith (Jaden Smith) y Jackie Chan. No les voy a spoilear historia, ni detalles, pero tengo que explayarme del excelente sabor de boca que me dejó esta película. Hay adaptaciones de antiguas películas que tratan de copiar el estilo cambiando algunas pequeñas partes de la película, pero he de admitir que esta lo hizo bastante bien.
Soy un gran fan de la serie y no es porque mi nick venga de ahí (que no es así), sino porque con ellas crecí, la trilogía se me hizo fantástica (hagamos de cuenta que solo iban 3, ok?), el trabajo de dirección, Pat Morita como Miyagi-San, estoy seguro que es insuperable. Esperaba mucho de esta película, porque no quería decepcionarme de la saga y así fue. Es una adaptación muy bien lograda, quizás no esta el ícono de la saga (Miyagi), pero en cambio tenemos a un gran maestro de las artes marciales, Jackie Chan, acompañado del hijo de Will Smith (que si se aplica, puede irse olvidando de vivir a la sombra de su padre) que hace una mancuerna muy buena. Sinceramente Jackie Chan no esta a la altura de Pat Morita, pero la actitud del niño pone la película a la altura de la anterior, porque la actuación de Ralph Macchio es CASTROSISIMA, a base de chantaje consigue todo.
Todo lo que hizo grande a la primera película e la saga anterior esta aquí, llegué a contar 23 referencias a la anterior y seguramente hay más, pero a veces perdía la cuenta yendo de un lado a otro con la historia. El guión es básicamente el mismo, tal cual, solo que en lugar de poner a pubertos de 16 años a pelear y besarse… ponen a pubertos de 12 años a pelear y besarse… bueno, algo tiene esta juventud. En cuanto a la música, pude notar un par de remixes de las clásicas canciones de Karate Kid, lo cuál fue muy nostálgico y quedó al fregazo con el momento de acción del torneo. Dicho sea de paso, no enseña Karate, enseña Kung-Fu.
Es una tremenda recomendación para nosotros que vivimos esa gloria de la primera película, que seguramente a más de uno hizo que se inscribieran en Karate (incluido yo), vayan al cine, vale mucho la pena.
Cya!
PS: No usa la técnica de la Gruya… u.u (usa la de la Cobra -Referencia a Cobra Kain-)